Por Juan Pablo Morales Farfán

 

La Primera misa celebrada en la Parroquia Santa Rita de Casia de María Pinto ocurrió el 4 de marzo de 1957. Sin embargo, por decreto Número 139 del 8 de mayo de 1954 del Arzobispado de Santiago, fundó la parroquia de la comuna de María Pinto. En el Anuario de la iglesia en Chile de 1962-1963 se lee: “María Pinto Párroco Padre Valeriano Joosen”.

El Padre Valeriano Joosen fue un Religioso Franciscano nacido en Amberes, Bélgica el 28 de mayo de 1908; hijo de Emilio Joosen y Dorotea Deben. Estudió en el Liceo San Estanislao de Amberes y Saint Trond, dónde estudió teología.

Tomó el hábito el 12 de septiembre de 1927 y en 1934 fue ordenado sacerdote en la Orden de San Francisco. Posteriormente llegó a Chile junto a otros religiosos de la comunidad de Franciscanos belgas a la zona norte del país.

Presumiblemente, el sacerdote llegó a María Pinto en el año 1957. Aun las amables gentes del pueblo recuerdan su estadía en el lugar.

Curiosamente, el Padre Valeriano fue guía espiritual de la señora madre del actual Cura Párroco de María Pinto, Pablo Gamboa Cáceres y causante en aquel entonces, de que tomarán la decisión de unirse en matrimonio con don Manuel Antonio Gamboa Salazar, inclusive uno de los cuatro hijos de este matrimonio, llevaba como nombre Antonio Valeriano, pues falleció en septiembre de 2015. Ninguno de los hijos conoció al franciscano personalmente, pero todos sabían acerca de lo querido que era por sus padres y lo importante que fue para ambos.

Sobre esta última anécdota el Padre Gamboa nos señaló: “La verdad es que mi hermano religioso y yo, solo sabemos que el padre Valeriano pertenecía a la comunidad de los Franciscanos belgas y que fue el director espiritual de mi mamá. Él también fue el causante de que mis padres se casaran. Mi hermano mayor se llamaba Antonio Valeriano en honor del padre y por el cariño que mis padres le tenían.

Ninguno de los hijos lo conoció, porque se perdió el contacto cuando lo destinaron a Ovalle. Mientras estuvo cerca de Santiago o en Santiago mismo, mis padres lo visitaron y por eso hay fotos de él, pero de una época en la que nosotros aún no habíamos nacido, ya que mis padres no podían tener hijos y demoraron 12 años en tener a mi hermano mayor y llegamos a ser 4, todos nacidos con un año de diferencia hasta que mi mamá no pudo tener más hijos.”

Interesante anécdota que nos hace concluir que la vocación fue transmitida a través de su guía espiritual, ya que dos de sus cuatro hijos llegaron a ser religiosos.