Moisés Filadelfio Gutiérrez nació en Curacaví el trece de noviembre de mil novecientos uno, sus padres fueron Juan Antonio Gutiérrez, de oficio carpintero; y doña Honorita Gutiérrez, dueña de la casa. Fue bautizado en la Iglesia Parroquial de Curacaví, los óleos y crisma bautismal le fueron impuestos por el cura párroco don Agustín Andraca (libro número 9 página 770). Sus padrinos fueron don Albino Valladares y la señora Herminia Gutiérrez. Sobre sus primeros estudios podemos contar que alrededor del mil novecientos ocho aparece matriculado en el libro de registro escolar de la escuela pública de Curacaví (actual Valle de Puangue).
Moisés Filadelfio nació bajo las sombras de todos los cerros del valle, vivió su primera infancia en la propiedad de su tía Arsenia en una casona de adobes en amplias piezas ubicadas cerca de la rivera del Estero Puangue, donde funcionó el restaurant El Cielo viejo, sector puente Curacaví, otrora construido por grandes troncos que atravesaban su cauce tapizado por gruesos tablones, por donde de cuando en cuando por el mil novecientos uno, era posible ver pasar un automóvil. (el puente viejo que aun se mantiene en uso desde el año 1932).
De todas maneras, el niño Moisés, guardó en su memoria el canto de las aguas del estero. Restregó los racimos en la zaranda junto a su padrino, caminó tomado de la mano de su madre por la calle principal rumbo a la escuela. Desde su humilde morada sintió muchas veces las campanas de la parroquia donde fue bautizado. Una de esas campanas se encuentra en el campanario de la iglesia parroquial actual, al igual que la pila bautismal.
Su bautizo literario fue Rosamel del Valle, seudónimo que proviene del nombre de un amor juvenil (Rosa Amelia del Valle), una obrera de un taller de costura (hacia los dieciocho años algún amigo lo recuerda alto y espigado y el rostro levemente moreno). En “confieso que he vivido” de Pablo Neruda, Rosamel del Valle se vestía enteramente de negro, de sombrero a zapato, como debían vestirse los poetas.
En mil novecientos dieciocho fallece su padre, por lo que inicia su vida laboral haciéndose cargo de su madre y hermanos. Rosamel del Valle es considerado un poeta vanguardista, cuya característica principal es el estilo libre e innovador, no atado a los convencionalismos literarios tradicionales. Si bien es cierto, Moisés Filadelfio (Rosamel del Valle) emigró de pequeño a vivir en un cité a Santiago junto a sus padres, las hermanas Olivia y Olga Valladares, que en paz descansen, hijas de don Héctor Valladares Gutiérrez y primo de Moisés, relataron “éramos chicas cuando el vino a Curacaví a visitar a la familia, se realizó una fiesta donde no faltaron tonadas, cuecas chichas y buen asado.
Nuestro poeta es un curacavinano de tomo y lomo en su esencia estaban marcados a fuego los olores, colores y sabores de Curacaví el canto de los pájaros, las crecidas del estero, la nieve del Mauco, las refrescantes aguas del Puangue en calurosos veranos, el inclemente viento del invierno. Material de su vida y obra es posible encontrar en la biblioteca nacional entre otras también en internet, incluso un documental LOS VIDENTES (biblioteca nacional de chile). En estos 473 años, Curacaví entregó a la literatura nacional un poeta. Su legado es parte de nuestro patrimonio cultural.