Querida Comunidad

Con alegría les saludo agradeciendo nuevamente la oportunidad de dirigirme a ustedes deseando que la paz y bien se encuentren en sus hogares, en sus vidas y familias.

Como es sabido por ustedes, miembros de nuestra comunidad parroquial tuvieron la posibilidad de realizar una peregrinación por los principales Santuarios marianos en Europa.

Deseo expresar mi gratitud a Dios y a nuestra madre María, por la oportunidad que se me dio para acompañar espiritualmente este peregrinar. Deseo agradecer a cada uno de ellos la alegría, sencillez, y espíritu fraterno con que pudimos vivir estos días; celebrando la eucaristía, orando en cada santuario por nuestra comunidad y por quienes nos pidieron oraciones, rezando diariamente el rosario, bendiciendo los alimentos y compartiendo un espíritu comunitario que nos llevó a relacionarnos con cariño y respeto.

Carolina, una joven de nuestra parroquia, quien participo de esta peregrinación ha querido con generosidad compartir su experiencia, dejo aquí su testimonio:

“Una Peregrinación inolvidable”

“En Curacaví, 3 de Mayo del 2024, desde la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, 35 peregrinos tuvimos la fortuna de embarcarnos en una peregrinación por los santuarios marianos de Europa, junto al Padre Alex Ponce, quien nos llevó por el camino del amor, devoción y gratitud, acompañándonos en cada momento.

Un viaje que no solo alimentó nuestro espíritu, sino que también dejó una huella imborrable en nuestros corazones.

Nuestro camino comenzó en la encantadora ciudad de Lisboa. La calidez de su gente y la belleza de sus calles nos dieron una linda bienvenida. Aquí pudimos compartir la misa y rezar en el Monasterio de los Jerónimos y en su antigua Catedral; Sin embargo; fue en Fátima donde nuestro viaje espiritual realmente inició. Estar en el Santuario, lugar de las apariciones de la Virgen María, fue profundamente conmovedor. Las misas y las procesiones de velas crearon un ambiente de paz y reflexión que difícilmente olvidaremos. A demás gracias al Padre Alex, pudimos dejar a los pies de la virgen, las peticiones que llevábamos a nombre de los vecinos de la Parroquia.

De Portugal, nos dirigimos a España, llegando primero a Toledo. Esta ciudad, con su impresionante catedral y su increíble historia, nos transportó a otra época. En Madrid, visitamos la Catedral de la Almudena y disfrutamos de momentos de oración y contemplación.

Zaragoza nos recibió con la majestuosidad de la Basílica del Pilar, un lugar lleno de historia y devoción. Lourdes, en Francia, fue nuestra siguiente parada y, sinceramente, uno de los momentos más especiales del viaje. Participar en la procesión de antorchas y poder sentir el agua que cae de la gruta de Massabielle fue una experiencia sanadora y revitalizante.

Regresamos a España para visitar Barcelona y Montserrat. La Sagrada Familia en Barcelona nos dejó sin palabras por su belleza arquitectónica y espiritual. Montserrat, con su monasterio en la montaña, fue un lugar de conexión con la naturaleza.

Italia fue el último país de nuestra peregrinación, comenzando en Roma. La emoción de estar en la Plaza de San Pedro, asistir a una audiencia papal y explorar la historia sagrada del Vaticano fue indescriptible. Asís, la ciudad de San Francisco, nos envolvió con su atmósfera de paz y simplicidad. Tuvimos la fortuna de visitar la tumba de Carlo Acutis, un joven católico, devoto de la Virgen María, a la cual la llamó “la única mujer de mi vida”, Carlo murió el 2006 a los 14 años, a causa de una leucemia. En 2019 se realiza la exhumación de su cuerpo, el cual se encontró “incorrupto”. A causa de esto, el Papa Francisco en el 2020 aprobó un milagro atribuido a la intercesión del joven, el cual permitió iniciar su proceso de beatificación. Al día siguiente de llegar a Chile, nos encontramos con la preciosa noticia que el Papa Francisco había convocado un Consistorio para poner fecha a su canonización.

Florencia y Venecia añadieron una nota de arte, recordándonos la belleza que la fe puede inspirar en todas sus formas.

Volver a Curacaví después de esta peregrinación, fue un regreso con una visión renovada y un corazón lleno de gratitud. Este viaje no solo reforzó nuestra fe, sino que también nos recordó la importancia de preocuparse por el otro y el amor que compartimos en el viaje, conocer nuevas personas y crear lazos. Es una travesía que no solo enriquece el alma, sino que también nos llena de recuerdos y lecciones para toda la vida”.

Quiero agradecer a Dios por este testimonio y por el de cada uno de los participantes de esta peregrinación, ya que el Señor dejo en cada uno de ellos una importante experiencia de fe y devoción a María Santísima.

Agradezco a Dios y pido para cada uno de ustedes su bendición.

 

Afectuosamente

 

  1. Alex Ponce Pinto

       Párroco

                 Nuestra señora del Carmen.