• En los últimos 12 meses, delincuentes han robado a la compañía de distribución eléctrica más de 151.000 metros de cable de cobre, con un costo de reposición sobre los 2.600 millones de pesos.

 

El robo de cables es un delito que se ha vuelto cada día más común, afectando fuertemente a las instalaciones eléctricas y a la calidad y continuidad del servicio para clientes de amplias zonas del país.

 

Según datos de CGE, compañía de distribución eléctrica que atiende a más de 3 millones de clientes entre las regiones de Arica y Parinacota y La Araucanía, entre septiembre de 2021 y octubre de 2022 se han registrado 548 eventos de robo de cables en su zona de concesión, en instalaciones de Media y Baja Tensión.

 

Como resultado de esto, las bandas delictuales se han apropiado ilegalmente de más de 37 toneladas de cable de cobre, con un valor estimado en más de 330 millones de pesos. Asimismo, el gasto en que ha debido incurrir la compañía para normalizar los servicios eléctricos y la infraestructura dañada en estas acciones sobrepasa los 2.300 millones de pesos en el mismo periodo.

 

 “Cada vez que se interrumpe el suministro eléctrico, las empresas grandes y pequeñas de la zona no pueden trabajar normalmente, los servicios públicos presentan problemas en el suministro, los colegios o la red de salud se ven obligados a suspender sus actividades o las personas pueden enfrentar problemas de seguridad pública. En suma, el delito afecta la calidad de vida de las personas”, señaló Matías Hepp.

Asimismo, hizo un llamado a las autoridades a combatir este delito con mayor fuerza, dado el impacto que este tiene para las comunidades. “Como CGE, participamos activamente en las mesas de trabajo que las autoridades de distintas regiones han impulsado para combatir este delito. Asimismo, en los casos en que detectamos afectación a las redes de CGE, realizamos la denuncia ante Carabineros y Ministerio Público, para luego interponer acciones legales que permitan perseguir a los autores de estos delitos”, concluyó.