Por Luis Sagüés Garay
Los vientos de la costa traían hasta Curacaví, las pifias ensordecedoras del público de la Quinta Vergara. Que, con estruendosa desaprobación, valoraban el número cómico del humorista venezolano George Harris. En estricto juicio, abalado por una serie de artistas de esa misma especialidad, la rutina era manifiestamente mala, o al menos aburrida. No es la primera vez que esto sucede en el festival, en que el “Monstruo" condena la actuación de un artista, sin importar su nacionalidad y a veces muy severo con los chilenos. Se entiende que aquellos que se atreven a actuar en este magnífico escenario, saben y están dispuesto a correr este riesgo. Es recordable como este episodio bochornoso, ha sido en varias oportunidades observado por el público de la quinta. Pero con profesionalismo y autocrítica, las víctimas de este duro público, han sabido superar este mal rato. En este caso casi inédito el “cómico” en comento, se molestó por la desaprobación del público, y terminó estableciendo un desagradable desencuentro con parte del este. Una fracción numerosa de los asistentes era venezolana, y un sector de ellos consideran este rechazo artístico cómico, como una demostración de xenofobia chilena. La verdad que es posible que algo de razón haya en ello. Las experiencias de todo tipo negativas, que ha tenido la ciudadanía chilena, con venezolanos -que gracias a una nefasta política de inmigración de este gobierno- han entrado a nuestro país, se ha traducido en un malestar -en muchos casos injusto- contra estos inmigrantes. Es bueno consignar, que la gran mayoría ha entregado un aporte importante en mano de obra, tanto calificada como sin esta. Pero también, han enseñado a nuestro pueblo, lo que para estos centroamericanos es habitual ya en su país, como son las bandas organizadas de delincuentes, que ahora, asolan nuestro territorio. Todo ello se ha sumado, para generar en este tradicional evento del festival de Viña, este desagradable incidente.
Es posible que el artista venezolano, comprenda que esto es parte de su trayectoria histriónica. Supere el momento y con constancia y esfuerzo mejore su rutina, se haga asesorar por expertos del ramo, y en poco tiempo, podamos disfrutar en Viña o en otros escenarios, de su talento.